Sin embargo, los beduinos se equivocaban, la sonrisa sugerida permanecía impertérrita en el rostro de piedra.

Sin embargo, los beduinos se equivocaban, la sonrisa sugerida permanecía impertérrita en el rostro de piedra. Ningún ser humano había podido cancelarla; y bajo sus pezuñas, la Esfinge aún conservaba su secreto: el escrito que revelaba el misterio de la vida del hombre, el Papiro de Sept.(EL PAPIRO DE SEPT de Isabel Pisano.)

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