Todos los Nombres, José Saramago, página 97.

"...Dios mío, qué dura es la vida de los asaltantes, la abrió de par en par y, agarrándose al petril, con la ayuda angustiosa de los pies, que ya no encontraban puntos de apoyo, consiguió izarse, alzar una pierna, después la otra, para acabar cayendo al otro lado, suavemente, como una hoja que se hubiese desprendido de ...l árbol..."
Todos los Nombres, José Saramago, página 97.

Entradas populares de este blog